Las distracciones son la principal causa de los accidentes
25 marzo 2026
¿Cuáles son sus hábitos de movilidad?
Sí, tengo coche y moto y conduzco con frecuencia desde que me saqué el carné con poco más de 20 años de edad. En Madrid, que es donde vivo normalmente, me muevo por la ciudad en moto, porque me da mucha libertad y es muy cómodo. Sólo cuando llueve utilizo el transporte público, y mejor el autobús que el metro, porque prefiero ir por arriba. Me gusta mucho conducir y la complicidad y la independencia que te da un coche en carretera. Es fantástico que puedas ir parando, si quieres, en pueblos y lugares bonitos.
¿Le gusta conducir en viajes largos?
Sí, siempre prefiero conducir yo. Soy muy mal copiloto. Voy todo el rato pendiente de la carretera y apretando el suelo con el pie, tanto que podría agujerearlo.
¿Cuáles son, en su opinión, los grandes peligros de la carretera?
Las distracciones, sin duda. De hecho, los estudios lo confirman. También es muy malo pensar que uno va solo en la carretera. Por eso, siempre nos faltan ojos al volante. Porque tú puedes ir muy bien, pero puede que el de al lado no vaya tan bien. Hay que conducir con muchísima precaución. Yo tengo 59 años, llevo conduciendo toda la vida y afortunadamente nunca he tenido ningún accidente ni ningún percance serio en la carretera. Cruzo los dedos. Hay que ir con muchísima prudencia y tranquilidad. Quizá cuando era más joven, iba más deprisa, pero ahora no.
Alguna multa sí habrá caído, ¿no?
Curiosamente, el otro día me salté un semáforo y me pillaron. Me pusieron 100 euros de multa y me quitaron cuatro puntos. Esto último es lo que peor llevo. Me sentó fatal. Fue como si me quitaran mis cosas de un cajón o me hubieran vaciado la cuenta bancaria. Porque siempre he tenido intactos todos los puntos. Nunca me habían quitado nada.
¿Recuerda algún viaje bonito y especial que hiciera por carretera?
Sí, recuerdo un viaje que hicimos al terminar de rodar una película. Nos metimos en un coche con destino a París. Hicimos dos trayectos. Uno, Madrid-Donosti, y el otro, Donosti-París. Aquel fue un viaje muy especial. Espectacular. También he hecho en un par de ocasiones un viaje con punto de partida en San Antonio (Huelva) y destino en Galicia. Recorrer Portugal en coche me gusta mucho.
¿Prefiere las autovías o las carreteras secundarias?
Depende del tipo de viaje y de la prisa que tengas. Si estoy de gira y necesito llegar cuanto antes, voy por autovía. Si hago un viaje más lúdico, prefiero coger carreteras de costa o de montaña con paisajes bonitos.
¿Cree que abusamos cuando sentimos cansancio al volante?
Si somos sinceros, hay algo de esto. Normalmente, yo sí tengo la conciencia de que hay que parar y tomarse un café o una bebida isotónica o algo refrescante, pero a veces forzamos la máquina, seguramente porque ya nos queda poco para llegar al destino.

¿Cómo surgió el proyecto teatral ‘La pasión infinita’?
Es una obra que nace de la fantasía que tenía de trabajar con José Troncoso. Me gusta mucho su trabajo y quería hacer un espectáculo con él. Es una historia que, sin tener que ver conmigo, tiene mucho de identificación y de vivencias personales. Es un texto que está hecho a mi medida y llevado a mi terreno.
Hábleme de su personaje.
Es un tipo bastante normal. Trabaja en una fábrica de salazones, está felizmente casado, pero su vida es monótona y gris. Es un tipo mediocre pero que tiene un gran sueño y un gran deseo. Quiere ser actor, pero no tiene talento, es el peor actor del mundo. La obra trata de la necesidad de la pasión a la hora de desarrollarnos en la vida. Todos nos podemos sentir identificados con este personaje. Cuando él habla de sus padres, yo hablo de los míos; cuando habla de su pueblo, yo hablo del mío, y cuando habla de experiencias, yo recuerdo las mías.
¿Cuándo descubrió que el teatro era lo suyo?
Siempre he dicho que no soy un actor vocacional como dicen algunos colegas míos. Yo era un niño de pueblo y mi padre tenía un bar que estaba en una plaza y a esa plaza iban chicos que ensayaban al aire libre en verano obras de teatro infantil y yo me fui pegando a ellos. Se convirtieron en mi pandilla y, visto desde lejos, debíamos ser muy frikis, porque, en vez de beber litronas, nos reuníamos para ensayar teatro. Yo no era consciente de que el teatro era mi futuro.
Ha conseguido vivir del teatro, pero su padre no lo tenía muy claro…
A mi padre este mundo le pillaba muy lejos. En mi familia no había actores y él me decía con cariño que me iba a pegar una hostia. Lo decía para que no me frustrara si no me iba bien.
¿Por qué hay que ver ‘La pasión infinita’?
Porque cumple con un requisito básico del teatro. El teatro tiene que ser un arte transformador, te tiene que mover, que cambiar, no puedes salir de la misma forma que entraste. Y ‘La pasión infinita’ deja huella. Es una tragicomedia que pega zarpazos y que habla desde la emoción, desde el amor de unos personajes y de la lucha por ser lo que uno ha venido a ser. Y eso en los tiempos que corren, donde parece que estamos anestesiados, es importante. Este personaje no pasa de puntillas por la vida.
¿Qué es el teatro para usted?
No entiendo la vida desde otro sitio. Y si me preguntas qué sería si no fuera actor, te diría que nada. Me gusta cocinar y otras cosas, pero no sería nada que no fuera actor. Siempre digo que hago teatro y otras cosas. Hago televisión y cine, pero siempre vuelvo aquí. El teatro me mueve y si no me llama una compañía, lo produzco yo. Es mi forma de vida.
¿Le falta por cumplir algún sueño?
Yo he conseguido vivir de lo que me gusta. Pero eso no significa que haya hecho todo lo que me gustaría hacer. Hay muchas cosas pendientes, muchos personajes en cuyos zapatos me quiero meter, muchas experiencias que quiero vivir y muchos compañeros con los que quiero trabajar.
¿Cuántos personajes ha interpretado?
Muchos. No los he contado. El más importante y el más arriesgado es este, pero seguro que el próximo me implicará de una manera más directa, porque este ya lo habré pasado. Los proyectos no son sólo los personajes, sino las historias que cuentas.
¿Qué consejo trasladaría a los jóvenes que quieran dedicarse a esto?
Que lo intenten. Si es lo que quieren, que se dejen llevar por el corazón, porque seguro que tienen razones de sobra. El camino será diferente en cada caso, porque cada uno tiene su tiempo. Que no se asusten por lo que se espera de ellos. Y en lo práctico, que se lo curren mucho.
¿Imagina alguna escena teatral mientras conduce?
Cuando conduces puedes pensar en muchas cosas. El teatro es una de ellas. Si estoy inmerso en un proyecto, me surgen imágenes, le doy vueltas a la cabeza… Conducir me permite ejercitar la mente.
¿Qué significa Málaga para usted?
Soy marbellí y me noto muy malagueño. He tenido más relación con Cádiz, pero me identifico mucho con mis paisanos.


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